[…] Aurel tuvo que hacerse un sitio en el suelo, en el espacio que quedaba entre los dos grupos de literas. Allí colocó una especie de colchón que los esclavos tenían guardado por si se les rompía alguno de los que usaban. Hacía calor, pero no le apetecía dormir sin nada que lo cubirese, de […]
Fragmentos – Conay I – Ca...
[…] Cuando Conay agarró los barrotes para comprobar si podía separarlos, los músculos de sus brazos y su torso se hincharon como globos y se endurecieron como piedras. En ese preciso momento Aurel se dijo a sí mismo que era el candidato idóneo para sus planes. Le acababa de demostrar dos cosas: que era muy […]



