Versión digital y libro físico en tapa blanda disponibles en Amazon:
Escrito por
Fragmentos – Conay I – Ca...
[…] Barnio le metía la lengua con auténtico fervor, cosa que a Aurel le agradaba particularmente, aunque a veces le apretaba las nalgas con tanta fuerza que le hacía daño. En un arrebato de placer incluso le palmeó una de ellas con tanto ímpetu que el sonido se escuchó a mucha distancia. El guardia podía […]
Fragmentos – Conay I – Ca...
[…] Aurel contempló la escena con la tranquilidad de saber que Conay permanecía siempre pendiente de la chica de turno. No obstante, algo había cambiado, pues el rostro del bárbaro no apuntaba a la mujer sino al propio joven. Cuando Aurel se cruzó con sus ojos sintió que un terremoto le sacudía. Aquello no era […]
Fragmentos – Conay I – Ca...
[…] Aquella extraña situación de pausa continuada se demoró más de lo esperable. Aurel sospechó que Conay buscaba unas últimas palabras de despedida o algo por el estilo, de modo que retiró la mano de la bolsa y adoptó una posición de reposo a la espera de recibirlas. Sin embargo, Conay no dijo nada…
Fragmentos – Conay I – Ca...
[…] Aurel admiró las oscuras y gruesas piernas del hombre. Llevaba unas botas que se enredaban en la pierna hasta casi alcanzar las rodillas. De estas hasta la oscuridad propiciada por la falda no había nada salvo una piel negra y brillante. El hombre permanecía con las piernas abiertas, pero las abrió más al notar […]
Fragmentos – Conay I – Ca...
[…] El espantoso ser resultó ser un hombre, uno que medía casi cuatro metros de altura. Su rostro era del todo humano, salvo por el hecho de que carecía de ojos: no porque se los hubieran quitado, era su estado natural, en el lugar de las oquedades para los ojos solamente había piel. Iba descalzo. […]
Fragmentos – Conay I – Ca...
[…] Aurel siguió avanzando hasta una segunda prisión, igualmente vacía, y finalmente encontró a alguien en la tercera, atado a una cruz dispuesta en forma de equis. Era Conay. La cruz de madera tenía dos de sus patas ancladas en el suelo, de manera que el hombre mostraba los brazos y las piernas muy separados, […]
Fragmentos – Conay I – Ca...
[…] Su añorado Norren, un soldado de metro ochenta de estatura, ojos castaños y cabello negro, corto y rizado. No es que estuvieran enamorados pero yacían siempre que tenían ocasión. Norren formaba parte de la guardia personal del príncipe y veía a Aurel constantemente, pero no podían encontrarse a menudo, pues el príncipe prohibía de […]



